Luego de una jornada de 12 horas en las que unos 1,800 bailarines compartieron su arte en 150 espectáculos, en foros del Centro Cultural del Bosque, jornada en la cual predominó el baile contemporáneo y el folclore, y en donde se constató la creciente popularidad de las danzas árabes y polinesas, la comunidad dancística celebró el Día Internacional de la Danza, aprovechando de paso el festejo del Día del Niño.

El festejo es de celebrarse, pero pudo ser mejor, quizá faltó un poco más de tango, danzas africanas, danza butoh y propuestas más nuevas como capoeira o danza aérea o danzas urbanas u otros géneros que siguen marginados.

Por la mañana hubo poca afluencia en los foros abiertos, la gente iba desubicada preguntando dónde estaba tal teatro, cuál era la taquilla. Pero ya en la tarde, sin importar el fuerte viento y el pronostico de lluvia, el júbilo se apoderó de los presentes, quienes sacaron a relucir sus mejores pasos de baile para culminar, en el estacionamiento, las actividades en las que participaron al menos 140 compañías.

La organización fue buena. Previo a las funciones se revisó iluminación, continuidad de los tracks y el marcaje en escena.

Por todos los foros y en los pasillos, los coreógrafos y bailarines de los distintos grupos se saludaban unos a otros, era una fiesta en casa que se compartió con el público. Las actividades comenzaron al filo de las 10 de la mañana, con el protocolo que encabezaron el subdirector general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Sergio Ramírez Cárdenas, y la coordinadora Nacional de la especialidad, Carmen Bojórquez, quienes celebraron el poder de convocatoria que genera esta celebración.

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