En el último año, por la fuerza de la emergencia de salud y un semáforo sanitario intermitente que ha condicionado la venta física de productos editoriales, y a manera de reacción para evitar en la medida de lo posible una alarmante pauperización de la cadena del libro, el mercado ha buscado abrirse paso en el plano digital.

La oferta de ejemplares tanto impresos como digitales se ha atomizado. De acuerdo con referencias de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), en el último año los sitios de venta de libros en línea en el país pasaron de entre 10 y 15 antes de la pandemia a alrededor de 80 identificados al cierre del año. El comercio electrónico pasó de 2% a un estimado de entre 5 y 6% en los últimos meses.

Si bien el vuelco al e-commerce de libros todavía no es una maniobra redentora para la industria, la apuesta de gran parte de la cadena del libro es robustecer esta opción de venta, familiarizar al comprador con ella y darle más terreno porcentual dentro del total de la facturación.

Por ello, este fin de semana la Caniem anunció el próximo lanzamiento de la plataforma en línea Libros Sin Fronteras, que, de acuerdo con Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la cámara, será un escaparate necesario del mercado editorial, no como una plataforma de e-commerce más sino un entramado de vinculación de las tantas alternativas de comercio electrónico que en los últimos 12 meses se han gestado o se han robustecido.

El objetivo, añadió Arzoz Abide, es que “esté toda la industria, sea socia o no de la cámara; que toda la cadena del libro esté afiliada en ella”.

Lilia Ponce de León, coordinadora de ferias de la Caniem, fue la encargada de la presentación de la plataforma: “Hasta ahora tenemos 50 editoriales, librerías y distribuidores que han confirmado su participación. Estamos esperando que una vez que esté arrancado pueda generar mucho más interés en quienes se quedaron con dudas”.

¿Qué ofrece la plataforma?

Libros Sin Fronteras, anunciaron los integrantes de la cámara, buscará incidir mucho más allá de la comercialización de los títulos editoriales. En ella, mencionó Ponce de León, el usuario accederá a referencias de obras por editorial, título, librería, tema y región, así como a todas las plataformas disponibles de comercio electrónico, ya sea de editoriales, librerías pequeñas o cadenas de librerías y distribuidores.

Al alcance de un clic cualquier interesado tendrá a la mano conferencias, entrevistas a autores y otros tipos de contenidos según las estrategias de promoción de cada marchante, incluso si son en vivo. Las ferias organizadas por afiliados a la cámara también serán transmitidas por esta vía.

“Cuando los participantes no tengan un sitio de e-commerce, también será posible publicar su vestíbulo, con la selección de su catálogo, la liga al mismo, la geolocalización para que el usuario pueda identificar los puntos de venta y la información de contacto”, explicó la coordinadora.

Los hábitos de consumo se modifican

La iniciativa busca su oportunidad en un momento en el que los hábitos de consumo se han venido modificando incluso desde antes de la emergencia sanitaria. Nada más en el 2019 el comercio electrónico general en el país creció 24% en comparación con el 2018, de acuerdo con el Sistema de Cuentas Nacionales del Inegi, mientras que en 2020 las ventas en línea o por catálogo crecieron 51.9 por ciento.

Comparado con estos crecimientos, el del comercio en línea para el libro es modesto, pero sigue siendo la apuesta de la industria editorial. Los casos en otros países dan la pauta. En Estados Unidos, por ejemplo, con una población lectora más habituada a comprar en línea, la facturación correspondiente del comercio electrónico dentro del total de ingresos del mercado editorial pasó de 11% en 2019 a 14.5% en el 2020, de acuerdo con eMarketer.

El éxito del comercio digital editorial en el país, declaró Lilia Ponce de León, “depende del trabajo en particular que cada uno de los editores, distribuidores o librerías hagan por su cuenta. Es decir, nosotros hacemos gran parte de lo que se requiere para que esto se difunda bien, pero ellos también tienen que trabajar en preparar sus contenidos y promoverlos. Se trata de ayudarlos a que no nada más se mantengan vivos, sino que se fortalezcan. Tenemos que dejar de ver esto como un problema y verlo como una oportunidad”.

Para facilitar este crecimiento, Alejandro Ramírez, director general de la Caniem, confirmó que adicionalmente la cámara firmó un convenio tanto con las empresas de paquetería Redpack y Fedex para facilitar “tarifas preferenciales muy ventajosas, no sólo para los afiliados a la cámara sino para aquellas empresas que forman parte de la cadena del libro”.

El lanzamiento oficial de Libros sin Fronteras está previsto para mediados de abril próximo.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx