El Reino de Canadá se ha convertido en la nueva tierra de oportunidades para la inmigración, ante un Estados Unidos islamófobo que comienza a ejecutar políticas de proteccionismo y anti-inmigrantes. Mientras Washington apura la deportación de los dreamers, Ottawa acoge a los desprotegidos de América y Europa. La postura que mantienen Canadá y Estados Unidos también es el ejemplo del antagonismo que define a los gobiernos de Justin Trudeau y Donald Trump.