Los tan esperados cambios a la Ley General de Ciencia y Tecnología de los que dábamos cuenta en este espacio y que fueron planteados por el gobierno federal, legisladores y apoyados por la comunidad científica tendrán que esperar, pues en la última sesión ordinaria de la LXIII legislatura del Senado no se logró votar el tema.

Recordemos que en los primeros días de este año, el presidente Enrique Peña Nieto confirmó la intención de modernizar la normativa en materia de ciencia y tecnología, a través de una iniciativa de reforma a la ley, ésta se concretó el pasado 6 de abril, cuando el mandatario envió al Senado de la República la iniciativa denominada Visión de Largo plazo (20-30), que si bien veía los tiempos muy justos para su aprobación, tenía la confianza de que éste era un tema consensuado y sin intereses partidistas.

Pese a que la propuesta no contiene las modificaciones de gran calado que se requiere —según las voces de científicos, investigadores y expertos en el tema—, sí concibe las bases de lo que se espera que sea una política de largo plazo para el sector.

Pero la idea de pasar de una política de gobierno a una política de Estado a través de un proyecto a largo plazo vio truncadas sus posibilidades de aprobación en el periodo actual, “ese día también se discutía la reforma que elimina el fuero a servidores públicos. Aunque el tema de ciencia era primero, se cambió la orden del día y nuestra reforma ya no alcanzó a entrar en la discusión legislativa. Ésa es la complejidad que enfrenta la ciencia en un país que resuelve muchas otras cosas y deja de lado estos temas”, expresó el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Enrique Cabrero Mendoza, a través de una entrevista para el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

El funcionario dijo que el cambio en la sesión del pasado 26 de abril se pudo deber a que un grupo de legisladores pensó que la discusión de la ciencia podría retrasar al otro tema, que consideraban prioritario; sin embargo, el tema de fuero tampoco fue aprobado en el periodo ordinario.

El lunes 30 abril concluyó el periodo ordinario de sesiones; no obstante, esta legislatura y sus trabajos concluyen hasta el 30 de agosto, por lo que aún quedan cuatro meses que le dan esperanza a esta reforma en un periodo extraordinario, así lo esperan el senador Juan Carlos Romero Hicks y el doctor Cabrero, dos de los principales promotores de estos cambios.

“Sigue abierta la posibilidad de que haya un periodo extraordinario en el Congreso para que se retome el tema, de lo contrario, aunque lo veo probable, lo haríamos en septiembre con la nueva legislatura”, añadió Cabrero.

Pero el funcionario fue tajante: “Logramos que hubiera complementariedad con la propuesta de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado; ambas ya tenían su espacio, habían sido aprobadas por las comisiones respectivas; sin embargo, el último día de sesiones los tiempos se apretaron (...) Éste es un tema que genera más consensos que diferencias, pero se necesita que haya espacio en las agendas de los legisladores”.

La propuesta no votada también incluía un planteamiento para elevar a rango constitucional el derecho a la ciencia y tecnología, su principal promovente, el senador Romero Hicks, destacó que esta iniciativa es apoyada por 76 senadores de todos los grupos parlamentarios y que abarca dos aspectos muy importantes.

Se busca reconocer como un derecho de los mexicanos recibir los beneficios de la ciencia y, segundo, expedir en el mediano plazo una ley general de CTI, “porque la actual ley federal no tiene el rango suficiente para tener mayor profundidad y amplitud para involucrar a las entidades federativas”.

Pero el “periodo legislativo nos ganó. Esperemos que más adelante, de concretarse un periodo extraordinario, se apruebe” y recordó que un tema estratégico como éste, que no tiene sesgos, debería lograr su aprobación sin problemas.

Agregó: “Si los cambios a las leyes no se logran en un periodo extraordinario en el Congreso, los proyectos de dictamen están listos en las comisiones correspondientes —Temas Constituciones, Ciencia y Tecnología y Estudios legislativos— para que la próxima legislatura parta de ahí y haga su propia valoración”.

nelly.toche@eleconomista.mx