Alrededor de 10,000 camellos y caballos salvajes serán sacrificados desde este miércoles y durante toda la semana en el área llamada Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara (APY), localizada en el sur de Australia.

El calor extremo y la sequía provocaron que este tipo de mamíferos que habitan principalmente en lugares áridos se trasladaran a otras comunidades en busca de agua.

Sin embargo, en su intento por sobrevivir están causando a su paso daños significativos a infraestructuras, viviendas, activos económicos, naturales y culturales, indicó la Junta Ejecutiva de Administración de las Tierras APY.

El pasado 11 de diciembre se celebró una reunión en la que se abordó el impacto de este tipo de animales salvajes para las comunidades por lo que se determinó como resolución el sacrificio de los ejemplares salvajes.

A través de una operación llevada a cabo por el Departamento de Medio Ambiente y Agua de Australia se controlará la población de los mamíferos en dicha zona, por lo que 8 de enero iniciaron los disparos desde helicópteros a las manadas de camellos y caballos que se encuentran en puntos críticos de las tierras APY.

El gerente de APY, Richard King, explicó que los propietarios tradicionales reconocieron la necesidad de que se manejen las poblaciones de los animales salvajes, aunque esta acción representa un conflicto espiritual para algunos grupos indígenas.

"Existe una presión extrema sobre las comunidades aborígenes remotas en las Tierras APY y sus operaciones pastorales mientras los camellos buscan agua", indicó King.

Añadió que la situación se ve agravada por las condiciones secas, los problemas de bienestar animal, las amenazas a las comunidades, el escaso suministro de agua, la salud y el impacto ambiental, la destrucción del país, la pérdida de suministros de alimentos y el peligro para los viajeros.

"Están deambulando por las calles buscando agua. Estamos preocupados por la seguridad de los niños pequeños; piensan que es divertido perseguir a los camellos pero, por supuesto, es muy peligroso", aseguró Marita Baker, miembro de la Junta Ejecutiva de APY.

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