Desde que abrieron su propio negocio, hace poco más de tres años, en el Arturo’s Restaurant (Cuernavaca 68, Colonia Condesa, teléfono 5553-0403), tanto Arturo Cervantes como Luis Mejía, se han esforzado para que el cliente, además de comer bien, se sienta a gusto por estar bien atendido y rodeado de un ambiente agradable y cordial.

Para lograr esto, cuentan con muchos años de experiencia en el otrora famoso restaurante Champs Elysées, Arturo en el comedor y Luis en la cocina.

No es de extrañarse que la carta esté compuesta, en su mayoría, de platillos franceses que se sirvieron en aquel restaurante, y que por motivos desconocidos, desaparecieron de él.

La carta principal del Arturo’s consta de unas diez entradas, tres sopas, cuatro pescados, ocho carnes, cuatro aves y recientemente, una especial de desserts et digestives, entre los que destacan un Armagnac 20 años, un Hennessy XO, un Marc de Bourgogne y un Mandarine Napoléon.

Esta carta se cambia cada tres meses, sin embargo, hay unos cuantos platillos que permanecen en ella, firmes como rocas, ya que la clientela exigen su presencia, como por ejemplo, el ceviche blanco, las manitas de cerdo a la vinagreta, el steak tartare, el filete pimienta negra, el coq-au-vin o la crème brûlée. Las sugerencias se modifican casi a diario, entre ellos, la lengua de res a la vinagreta, la ensalada de trompa de res, el lenguado holandés meunière, el filete con morillas o la tartaleta de limón al merengue.

Acaba de suceder un acontecimiento que cambiará radicalmente la imagen del local. El maestro Sergio Hernández, pintor oaxaqueño internacionalmente reconocido, pasaba frente al restaurante y decidió probarlo, desencadenando una relación con Arturo que culminó con que el maestro Hernández esté actualmente pintando una obra de arte en un muro de la terraza cubierta con un techo retráctil.

Aunque está en proceso, se distinguen las figuras fantasmagóricas de animales comestibles, y una especie de monstruo con gigantescas fauces que puede semejar un comensal glotón, todos con los colores que caracterizan al genial pintor.

Una delicada comida

La delicada comida que saboreé fue esta:

De bebida

Una joya que ya se ofrece por copeo, Champagne Rosé Impérial Moët et Chandon, de color rosada con luces ámbar, aroma de frutas rojas, y en boca con la intensidad de moras, duraznos y la frescura de mentol, ideal para combinar con todos los platillos.

De entradas

Un platillo italiano que trajo Arturo de su último viaje a Roma, fiori di zucca (flores de calabaza), rellenas de queso Fontina (de vaca, D.O. del Valle d’Aosta, Alpes italianos), y anchoas del Cantábrico, envueltas en tempura japonesa, y fritas brevemente en aceite de cártamo, platillo de sabores y texturas delicadas; quiche de poro y cebolla (de origen alsaciano), elaborada con leche, crema, huevo, queso Gouda rallado, poro y cebolla salteadas en aceite de oliva, todo horneado, de sabor suave; abulón con vinagreta de chipotle, molusco azul de la empacadora Rey del Mar de Baja California (considerado como el mejor del mundo), rebanado delgado, servido con salsa de su propio jugo, aceite de oliva, chipotle adobado y jugo de limón, acompañado con aguacate y cebollitas cambray.

De sopa

Crema de morillas, elaborada con morillas secas rehidratadas, salteadas con cebolla, vino blanco, caldo de pollo y crema fresca, se sirve con trozos de morillas, crema y croutons.

De ensalada

La de langosta de Maine, EU, crustáceo de medio kilo hervido en su jugo con mejorana, tomillo, laurel, cebolla, zanahoria y sal de mar de Cuyutlán, Colima; se deshuesa y la carne de la cola se sirve con mesclun de lechugas sangría, francesa, frisée y germinado de brócoli, aderezado con vinagreta de aceite de oliva chileno y vinagre de vino tinto; se adorna con rodajas de aguacate, toronja, naranja, maracuyá, jitomate y mango de Manila, delicada y muy fresca combinación de sabores.

De pasta

Fettuccini con setas, preparada con pasta italiana De Cecco, hervida con sal y mantequilla francesa Président, servida con setas silvestres del Estado de México, salteadas con aceite de oliva, ajo y perejil, y acompañada con un cordón de salsa de vino tinto.

De plato fuerte

Riñones de ternera al jerez con foie gras, salteados en aceite de oliva, servidos con salsa de jerez reducida y trocitos de foie gras torchon francés, platillo que permite sopear la salsa con pedazos de pan; se sirven con frites de papas.

De postre

Apfelstrudel preparado con pasta de hojaldre, manzana verde Granny Smith, canela, azúcar morena, almendras y mantequilla, acompañado con helado de vainilla.

De queso

Brie Ermitage francés, D.O. de la zona de Vosgos, servido con rodajas de manzana verde, compota de dátiles árabes e higos turcos.

En un marco aun más realzado con el último toque artístico del maestro Sergio Hernández, este haute bistrot sirve una de las mejores cocinas francesas de la ciudad.

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