Las etiquetas o contraetiquetas para los alimentos y bebidas no alcohólicas deberán incluir información nutrimental de fácil comprensión, veraz, directa, sencilla y visible.

Además, el etiquetado frontal de advertencia deberá hacerse en forma separada e independiente a la declaración de ingredientes e información nutrimental para indicar los productos que excedan los límites máximos de contenido energético, azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y los demás nutrimentos críticos e ingredientes que establezcan las disposiciones normativas competentes.

La Secretaría de Salud podrá ordenar la inclusión de leyenda o pictogramas cuando lo considere necesario.

Ello se establece en el artículo 112, adicionado como parte del paquete de reformas a la Ley General de Salud que aprobó el pleno de la Cámara de Diputados por abrumadora mayoría, con 445 votos y dos abstenciones del PAN.

“El etiquetado frontal de advertencia responde al contexto nacional de crisis de salud pública por la epidemia de sobrepeso y obesidad”, precisa la exposición de motivos del dictamen.

Busca convertirse en un mecanismo que permita alertar a la población sobre los riesgos de consumo de alimentos no recomendados para la salud.

Sobre todo, para proteger a los niños y adolescentes del estímulo al consumo de dichos productos.

Según datos de la Organización Mundial de Salud, en el caso de México la obesidad y sus complicaciones cuesta al país 7,800 millones de dólares anuales, cifra que representa casi el doble de las pérdidas por robo de combustibles.

La reforma establece la obligación de incluir un sistema de información nutricional claro.

“Las personas dispondrán así de una herramienta entendible para poder tomar su elección plenamente informados y en libertad, con una información precisa y no engañosa sobre su contenido y características de los productos alimenticios que consumen”, refiere el decreto.

Así como que los cambios legales permitirán fortalecer las políticas públicas para enfrentar de manera eficaz los estragos que el sobrepeso y la obesidad generan sobre la salud de la población presente y futura.

Desde la óptica de los diputados federales, los problemas de obesidad y sobrepeso se han convertido en un reto extraordinario para el sistema de salud mexicano, que resultan en un grave obstáculo para las finanzas públicas y una enorme carga para la economía de las familias cuando se expresan en la comorbilidad, es decir, la coexistencia de dos o más enfermedades en un mismo individuo, generalmente relacionadas, que tienen asociada.

“Como legisladores tenemos la obligación y el compromiso ante los mexicanos de dotar de un marco normativo consecuente y pertinente para enfrentar esta problemática, que sirva de sustento legal para la implementación de políticas, programas, acciones públicas de prevención y disminución de los factores obesogénicos en el país”.

La minuta aprobada fue remitida a la Cámara de Senadores para su revisión.

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