París. Numerosos países de América Latina intentarán esta semana en París, donde se reúnen en la UNESCO los firmantes de una convención internacional contra el tráfico de bienes culturales, reforzar el arsenal jurídico para luchar contra un comercio que está menguando su patrimonio.

La reunión de los Estados parte de la convención, prevista hoy y mañana en la sede de la UNESCO en París, es sólo la segunda en 41 años y constituye una ocasión para que los países latinoamericanos pidan mayores controles a los regiones que más compran, como Europa o Estados Unidos.

Los bienes arqueológicos y los bienes culturales son inalienables, inembargables, y pertenecen al Estado donde fueron creados. Sin embargo la convención que rige este problema tiene unos vacíos que nos impiden recuperar esos bienes , dijo a la AFP Lautaro Pozo, embajador de Ecuador ante la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Esta convención, creada en 1970 y que ya firmaron 122 países, establece obligaciones para los Estados en materia de protección, control y restitución de bienes.

En los últimos años hemos visto una aceleración de la circulación de bienes robados, gracias a Internet. Y para luchar contra esto se necesitan bases de datos potentes y que los Estados cataloguen los objetos , explica Edouard Planche, de la división de objetos culturales y del patrimonio inmaterial de la UNESCO.

Pero la falta de inventario es precisamente lo que más perjudica a países como Ecuador o Perú, donde el patrimonio precolombino (en el caso de Ecuador sobre todo el de las culturas Manta, Valdivia y Jama-Coaque) sale directamente de debajo la tierra y termina en las grandes casas de subastas.

Aunque no hay cifras exactas, el tráfico global de bienes culturales podría representar entre 2,000 y 6,000 millones de dólares anuales, según datos de la UNESCO, y cada año se venderían en Europa, Estados Unidos y Canadá entre 2,000 y 4,000 piezas latinoamericanas, según el embajador ecuatoriano.

Egipto, Siria y Malí son tres de los puntos negros del planeta para el patrimonio cultural, víctimas de un tráfico equiparable al de las drogas o el armamento, que la UNESCO quiere denunciar con la exposición Tesoros encontrados, presentada en la capital francesa.

La muestra reúne unas 30 obras originales, desde el siglo IV antes de Cristo hasta el XVII, recuperadas por la policía italiana, una de las mejores del mundo en este campo, entre ellas una carta en latín de Cristóbal Colón desaparecida en una biblioteca de Italia en 1986 y hallada seis años después.

EL CASO DE LOS OBJETOS MAYAS

En América Latina, uno de los casos más graves es el de los objetos mayas.

Según datos de la UNESCO cada año al menos mil piezas de cerámica de un valor global estimado en más de 10 millones de dólares son extraídas ilegalmente de la región mesoamericana, donde prosperó esa cultura.