Cada jueves del mes junio, en el Lunario del Auditorio Nacional, habrá una oportunidad para desacralizar la música barroca y, más que eso, entablar un diálogo sobre ella con cuatro distintos artistas o agrupaciones especializadas en esta música de los siglos XVII y XVIII. Se trata de la seire de presentaciones titulada “Lunario Barroco”.

Cada programa será distinto El jueves 4 de julio se presentará el Ensamble Antiqva Metropoli, integrado por un grupo de jóvenes músicos que ejecutarán “Las cuatro estaciones”, de Antonio Vivaldi, con instrumentos como violines, viola, violonchelo, bajo, clavecín o la guitarra barroca.

El 11 de julio se presentará el proyecto Vecchio Fascino, integrado por la soprano Nadia Ortega Petterson, la mezzosoprano Nurani Huet y los músicos Santiago Álvarez y Miguel Cicero, quienes ofrecerán un programa virreinal con piezas de compositores de la Nueva España.

Por su parte, el ensamble Capella Barroca de México presentará un programa vocal con el IV Libro de Madrigales de Claudio Monteverdi, una obra para cinco voces creada en Venecia en 1603.

Para cerrar la serie de conciertos, el flautista prodigio y director musical, Horacio Franco, con más de 40 años de trayectoria artística, presentará un programa donde incluirá piezas del destacado compositor barroco Johann Sebastian Bach, su hijo Carl Philipp Emmanuel Bach, Georg Philipp Telemann, Jacques Hotteterre, Marin Marais y Jacob van Eyck.

El programa “Lunario Barroco” fue anunciado este martes en el Lunario por el prodigioso flautista Horacio Franco, la soprano Nadia Ortega Petterson, integrante de Veccio Fascino, y el violinista Juan Luis Matos, de Antiqva Metropoli.

Ahí, Franco dijo que esta serie de concierto “se hace con el único y exclusivo fin de desacralizar un poco la música barroca y ponerla en el entorno de la manera en la que se celebraban las cuestiones musicales, que eran, en un momento dado, adscritas a la labor de las iglesias o de diversión y entretenimiento de las cortes”.

Explicó que la intención es “sacar a la música de ese aparador en el que en México estamos acostumbrados a vernos en los festivales de música barroca y ponerla en un lugar como el Lunario”.