Inició el conversatorio para el análisis del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Luego de que la comunidad científica, en un hecho histórico, manifestara por diversos frentes el no haber sido escuchada y más preocupante, afectada en la ya de por sí escasa política mexicana sobre CTI, estos diálogos pretenden “generar un marco jurídico actual y acorde a las necesidades del México que vivimos”, aseguró María Marivel Solís, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados: “Es momento de dar vigencia a las nuevas exigencias”.

Desde las primeras reflexiones, se demostró que el gremio se encuentra preocupado y en desacuerdo con la política planteada recientemente desde la cabeza de sector. “Lo más grave que se refleja en parte de la iniciativa de ley (que se pretende) es el divorcio enorme entre la comunidad científica y el Conacyt”, aseguró el doctor Antonio Lazcano Araujo, investigador y miembro de El Colegio Nacional.

Advirtió que esta institución no es nada sin el gremio, pues las ventajas que tiene este órgano son gracias a 50 años de trabajo de la comunidad. “Esto es muy peligroso para el desarrollo científico del país y lo que se tiene que hacer son políticas para garantizar que trabajemos de manera armoniosa y en conjunto, respetando las autonomías”.

Organizado por la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, junto con el Foro Consultivo, Científico y Tecnológico, se espera la participación de 120 expertos y 600 invitados, que estarán participando durante las dos jornadas de trabajo planteadas.

El doctor Lazcano Araujo agregó que debemos hacer a un lado la visión utilitarista que se ha planteado en este nuevo gobierno de la ciencia, donde se ve solamente como un elemento que sirva para resolver problemas como el cambio climático o epidemias. Recordó la diferencia que hay entre precio y valor, como ejemplo, dijo, los mexicanos seríamos menos mexicanos si no tuviéramos los murales de Diego Rivera o los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz; de la misma manera, los mexicanos seríamos menos mexicanos si no tuviéramos los grupos que hacen investigación básica.

Por su parte, Guillermo Cejudo, secretario académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas, aseguró que el sistema de ley y presupuesto de programas sectoriales no pueden verse de forma aislada o como fin en sí mismo, sino como instrumentos de la política pública, “eso significa que estos instrumentos deben tener bien claros los propósitos y estar articulados para saber si la ley, el sistema, las instituciones son eficientes o tienen la necesidad de modificarse. Sólo así sabremos si la solución ideal es una reforma legal, una modificación presupuestal o un nuevo diseño institucional”.

Agregó que “el Estado debe diseñar un modelo y responder a las peculiaridades de la comunidad científica, orientado en primer lugar en el principio de libertad académica. Por ello no puede haber un plan único”, como se pretende.

En su intervención, el doctor Juan Pedro Laclette pidió que si se va a modificar la ley, se parta de la propia ley vigente. Personalmente, consideró que en el sector de la CTI existen asuntos mucho más urgentes que realizar cambios a la ley vigente, como la reducción al presupuesto del Conacyt, que rebasa en tres años 40%, o el bajo presupuesto para el sector que no rebasa ni 0.5% del PIB: “En estas condiciones no puede haber una buena dirección y tampoco se ha cumplido con la ley”.

Por último, el doctor José Luis Morán, presidente de la AMC, agregó que es importante que los científicos sean valorados como parte de los ciudadanos más preparados para poder contribuir en la solución de problemas nacionales; que es indispensable evitar reinventar programas cada sexenio, además de que el titular del Conacyt sea elegido por el ejecutivo de una terna propuesta por la comunidad de CTI.

No habrá legislación sin conversatorio

No legislaremos sin un conversatorio amplio y plural, aseguró la legisladora Solís: “El objetivo es que todos los científicos,tecnólogos, directivos y coordinadores de redes expresen sus opiniones en diversos temas, incluido el de la Ley de Ciencia y Tecnología. Que se reconozca que la ciencia ayuda a resolver problemas nacionales y podamos tener mayor presupuesto”.

Al ser cuestionada sobre la propuesta para anular la Ley de Ciencia y Tecnología vigente y crear la Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnología, la diputada aseguró que recibieron el documento por parte del Conacyt con un trabajo que realizaron previo, pero “a partir de la opinión de todos los científicos, que es por lo que estamos en este proceso de una serie de conversatorio, es lo que nos va a llevar a dar una opinión final”.