Roma, Italia. Uno de los directores de orquesta más talentosos de la historia contemporánea, el italiano Claudio Abbado, falleció ayer lunes en Bolonia, norte de Italia, a los 80 años, dejando una huella de maestro humano y democrático.

Además de una impresionante trayectoria musical, que va de la Scala de Milán a la Filarmónica de Berlín, pasando por la Opera de Viena, Abbado fue admirado por su trabajo con los músicos jóvenes y por su estrecha relación con el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundada por el maestro José Antonio Abreu.

Abbado, quien llevaba varios años enfermo de cáncer, era una persona tímida, humana, conocida también por sus posiciones de izquierda; por ser un demócrata que batalló contra los recortes en la cultura y contrario al estereotipo del director de orquesta tiránico.

En diciembre pasado había renunciado a su sueldo de senador vitalicio cargo al que había sido nombrado en agosto pasado para donarlo como beca para estudiantes de música.

Para el sucesor del legendario Von Karajan en la Filarmónica de Berlín, que rejuveneció el repertorio de la Scala de Milán (de 1968 a 1986), la música era como una terapia que ayuda a compartir con los otros , según solía decir.

Después de sus estadías en Venezuela a inicios del 2000 donde dirigió memorables conciertos en Caracas y de sus giras en Europa y América con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, decidió apadrinar al joven director venezolano Gustavo Dudamel, traspasando su experiencia, su visión de la música, su sabiduría a los niños y jóvenes pobres venezolanos. Abbado consideraba ese proyecto algo revolucionario: Lo novedoso es la inclusión de todos , declaró.

En diciembre pasado, Abbado había sido sustituido en la batuta debido a su delicado estado de salud, que fue empeorando lentamente desde que fue operado de un cáncer de estómago en el 2000.

UN RENOVADOR

Abbado ofreció conciertos en fábricas y escuelas, tratando de abrir el mundo de la música clásica, y realizó cientos de grabaciones; muchas de ellas dedicadas a la ópera tradicional italiana así como al repertorio del siglo XX, como Berg, Schoenberg, Nono y Boulez.

Fue distinguido con numerosos premios; su último concierto en Viena terminó con 30 minutos de aplausos y el público lanzó al escenario 4,000 flores como homenaje.

Con profunda tristeza recibo la noticia de la pérdida de un gran músico que marcó por decenios la historia de la dirección de orquesta , dijo su colega, Riccardo Muti.

Lloramos a un músico y a una persona excepcional [...] La Filarmónica de Berlín se inclina con gratitud y amor profundo ante Claudio Abbado , refiere un comunicado de la prestigiosa orquesta.