Sao Paulo, Brasil. A solamente 101 días de que dé inicio la Copa del Mundo, no parece casualidad que este año el primer desfile del Carnaval de Sao Paulo en el Sambódromo de Anhembi estuviera encabezado por un carro alegórico en cuyo centro se encontraba, de proporciones descomunales, un Brazuca (nombre del balón oficial de la competencia).

En torno a éste, cerca de la media noche, los más de 4,000 miembros de la escuela abridora, Leandro de Itaquera, iniciaron la fiesta carnavalesca disfrazados de árbitros y jugadores, con infinidad de motivos alusivos al mundial y acompañados de casi un centenar de niños ataviados con el uniforme verde amarela de los pentacampeones, en una mezcla indisoluble de las dos más grandes pasiones de los cariocas: la samba y el futbol.

Con ello, se dio el silbatazo inicial de las festividades de Carnaval en la ciudad más poblada de Brasil, un último evento masivo antes del Mundial, que ya se respira en todas partes, a pesar de los brotes de oposición que se han reportado.

Y es que las casi 30,000 personas que se dieron cita en aquel lugar no cesaron de bailar, gritar y aplaudir a cada una de las comparsas o alas de las escuelas, que a lo largo de la madrugada y bajo un torrencial aguacero, recorrieron más de medio kilómetro de pista diseñado por el célebre arquitecto brasileño, Oscar Niemeyer (creador también del Sambódromo de Río), llenos del colorido y la alegría que caracteriza a esta fiesta.

Llueva, truene o relampaguee

Con un emplumado y alado traje de 1,500 reales brasileños, pesando el doble por el agua, una de las participantes de la segunda escuela en desfilar, Rosas de Ouro, baja más de 10 metros desde lo alto de su carro alegórico, empapada y feliz, dispuesta a seguir bailando, después de un recorrido de casi una hora en sus muy altos zapatos.

Ya no es tema el futbol, pero esta festividad parece compartir el mismo código de pasión inquebrantable, excepto por el granizo, que por cuestiones de seguridad la interrumpió, de forma inédita, unos breves minutos.

Una vez pasada la amenaza climática, juegos pirotécnicos anunciaron la aparición de otra escuela de samba y las baterías dejaron sentir nuevamente su escandalosa fuerza, mientras que el tema del grupo en la pista se repetía una vez tras otra como un mantra.

Y así durante toda la noche, hasta completar la participación de las primeras siete escuelas; siete temáticas diferentes; siete desfiles de un mínimo de 55 minutos y un máximo de 65; siete espectáculos, en el primer día de actividades del sambódromo, que no paró hasta bien entrada la mañana, más allá de las 7:00 horas.

El domingo, el programa regresó al futbol con un homenaje dedicado al llamado Fenómeno, Ronaldo Nazario, dos veces campeón del mundo y máximo goleador de la Selección brasileña, que sería el eje temático de la participación de la escuela Gavioes da Fiel.

Dos pasiones inherentes al brasileño, una muestra de lo que se puede esperar en el próximo Mundial.

Y EN RÍO, ESPLENDOR Y BASURA

Río de Janeiro, Brasil. Con un derroche de extravagantes y lujosos disfraces, maratónicas sambas y una batería que consigue levantar de su grada hasta al más aguafiestas, comenzaron el domingo los dos días de desfiles de las grandes escuelas de samba del carnaval de Rio.

Las 12 mejores escuelas de samba de la Cidade Maravilhosa se preparan todo el año y gastan de 2 a 5 millones de dólares para desfilar durante una hora por los 720 metros del Sambódromo.

Los desfiles, que serán televisados para millones de espectadores de todo el planeta, tienen lugar frente a unos 70, 000 asistentes. Pero no para todos hay fiesta: una manifestación de 1,000 trabajadores de limpieza que pedían mejores salarios fue reprimida el sábado con gases lacrimógenos por la policía, cuando intentaba acercarse al Sambódromo.

El domingo, centenares de recolectores de basura se manifestaron ante la alcaldía de Río de Janeiro, en cuyas calles céntricas había importantes cantidades de desechos al día siguiente de la primera jornada del carnaval.

Los trabajadores de la limpieza reclaman además que se considere el incremento de la actividad debido al carnaval. Las calles del centro de Río aún estaban sucias la tarde de ayer. (Con información de AFP)