Hace unas semanas, acompañé a las ciudades de Bogotá y Medellín a Emilio de Leo, subsecretario de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), a efecto de promover el Programa Sectorial de Cultura. Nos llevó la necesidad de exponer el modelo de caracterización del sector cultural oaxaqueño, de la economía cultural del estado, ante académicos y funcionarios de una nación que nos lleva delantera tanto en el estudio como en la aplicación de políticas públicas que de este conocimiento se derivan.

Para nuestro andar, nos apoyamos en el economista Winston Licona, investigador en la Universidad Nacional de Colombia, quien meses atrás conferenció en Oaxaca. La primera jornada tuvo lugar en el Centro Ático de la Universidad Javeriana, bajo la dirección de esa eminencia, por no decir genio, que es Germán Rey. Será el apellido, pero el edificio alberga lo que es propio de un vasto reino: el de las tecnologías. Sobre la Carrera 7 se levantó un edificio, valga la expresión, modernísimo. Son siete plantas con instrumental que educa a toda la comunidad en y para la era digital. Ahí se puede producir desde el disco de un grupo de rock, hasta una película animada. De una serie de televisión, a medios virtuales para los médicos. Una inversión estimada en 30 millones de dólares.

Acudieron al llamado de Germán el fundador de la escuela de los imaginarios urbanos, Armando Silva, el experto en estadística David Melo y el matemático Jaime Ruiz, de la prestigiada Universidad de los Andes. Por el Ministerio de Cultura, Ángel Moreno, coordinador del Grupo de Emprendimiento y Nancy Maldonado, coordinadora de Asuntos Internacionales. Al menos dos puntos a destacar de este encuentro: las características de los sectores culturales de México y Colombia y su tramado con fines de mercado de contenidos y productos aún dista de ser conocido para mutuos beneficios. El otro: que el reciente tratado comercial con Estados Unidos no contempló la reserva cultural. Nuestros colegas aún intentan aproximarse a las implicaciones que tendrá el acuerdo.

Del Centro Ático nos trasladamos al encuentro con Mariana Garcés, la ministra de Cultura. Aleccionador y emocionante diálogo. Sabe a la perfección los números de su cartera y de su sector. Dimensiona las tareas a largo plazo, presume éxitos como la ley para estimular fiscalmente el espectáculo en vivo. Resultó muy grato reencontrar a Luis Armando Soto, flamante Director de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El clima bogotano, sea en invierno o en verano, se estrecha fuertemente con las emociones. Y no es cosa de elección. Se da y listo. Nos tocó verano y la cordillera es una muralla verde que te parte de la risa al llanto.

El Ministerio de Cultura queda a pasos de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Ahí nos reunimos con Ana Torres, directora de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte que preside esa leyenda que se llama Clarisa Ruiz. La segunda jornada fue con el equipo de la también escritora: abundante conversa en la que contrastamos las experiencias de planeación en dos formas de gobierno. Allá son departamentos, acá estados. Mientras Oaxaca vive la aplicación del Programa Sectorial, la capital del altiplano analiza su diseño. Les dejamos un modelo, nosotros adquirimos nuevas rutas de entendimiento para vincular la cultura a la dimensión social.

Apuremos el relato. Vuelo tempranero a Medellín, la ciudad de la eterna primavera, ahí donde murió Gardel. La belleza de las paisas en todos los rincones y qué decir cuando se deambula por el Parque Lleras. Tarde calurosa en el Valle de Aburrá. Cita a convocatoria de Clara Mónica Zapata, gestora cultural todo terreno. Banasta, Mediaciones Arte y Cultura es su novísimo invento empresarial. Un salón del Palacio de la Cultura, obra del arquitecto belga Agustín Goovaerts que fue erigido en 1920, da cobijo a una veintena de hacedores de la cultura y la economía de Antioquia. Qué encontronazo: quedó instalada, de forma permanente, la Mesa de Economía y Cultura. Tal hecho habla de lo que todos pronunciamos. Vía Skype, los enlaces.

Magnífica travesía. La Oaxaca real y la Oaxaca imaginaria nos acompañaron en este andar por Colombia. Corroboradas las cercanías, las distancias. También omnipresente Andrés Webster, el titular de la Seculta, el amigo que no pudo acompañarnos por andar en otros menesteres cruciales.

Al regreso, a poner en marcha el Diplomado en Cultura y Negocios, pues arranca el lunes 30 de este julio. Cinco semanas, un formato intensivo, modelo académico que culmina con un reality que contempla un premio en efectivo al mejor emprendedor.

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