El presidente Andrés Manuel López Obrador sentenció a investigadores y científicos que “se acabó el turismo académico… Que no vayan a pasear a costa del erario”, dijo este lunes 3 de enero.

“Aunque se trate de científicos, como en toda investigación, tienen que fundamentarlo”, dijo. Y es que el mandatario aseguró haber recibido más de 300 solicitudes de investigadores para salir al extranjero, a pesar de que el memorándum de austeridad obliga a reducir los viajes y a someterlos a la autorización de la Presidencia.

 “Se hacían viajes, en general, a todos los países del mundo, eran por multitudes, y los vuelos se hacían en clases más arriba de la económica, viajaban como machuchones”, aseguró López Obrador, y dijo que no exageraba cuando hablaba de multitudes. El mandatario agregó que mucho del trabajo científico puede ser realizado ahora vía Internet.

López Obrador pidió al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que elaborara un protocolo para saber en qué casos sí se autorizarán los viajes al extranjero y que sea la directora y no él, quien autorice los viajes de científicos, siempre que sean para adquirir conocimiento en ciencia y tecnología, no así para pasear, aun cuando sean becarios del Conacyt.

¿Qué? ¿Porque son becarios del Conacyt lo vamos a permitir?”, atizó el mandatario.

Hoy en México la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), está más presente que nunca en la agenda política, sin embargo no de la manera en que el gremio lo esperaba. En agosto del 2018, López Obrador, como presidente electo, recibió un documento con el análisis y aspiraciones de los investigadores y dirigentes de universidades públicas, privadas, centros de investigación y organizaciones empresariales, sobre el rumbo que debería tomar la CTI, él respondió que en el peor de los casos, el presupuesto y apoyo se mantendría igual en términos reales, y destacaba la importancia de la ciencia para el país.

Hoy, asegura que muchos investigadores solo “iban a pasear a costas del erario”, por lo que confirmó que las autorizaciones se otorgarán con los criterios que defina en los próximos días con la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla.

“Tuvimos que hacer esto porque era un desorden, a pesar de que cambió la administración, seguían los viajes al extranjero… Esta medida ayudará a evitar el turismo político, que muchos de los investigadores hacían, y viajarán solo aquellos que realmente lo requieran y lo hagan en beneficio de la ciencia”, sentenció el mandatario

¿Austeridad o revancha social?

A través de una carta que circula en redes sociales la doctora Eugenia Roldan, investigadora del Cinvestav, reflexiona: “Señor Presidente, entiendo que en este gobierno primero son los pobres y que hay que favorecer a millones de personas que, por el lugar y la condición donde nacieron, no tuvieron las mismas oportunidades que otros menos millones de personas. Hay que crear oportunidades de estudio y de trabajo a quienes no las tuvieron/tienen. Sin embargo, ¿me puede explicar por qué el ensañamiento con aquellos que sí las tuvieron?”

La doctora en historia y filosofía de la ciencia, cuestiona al presidente de México, ¿por qué la descalificación y el revanchismo contra quienes sí pudieron estudiar? ¿Por qué ese desprecio a los médicos residentes y los médicos pasantes haciendo servicio social en zonas rurales, a los estudiantes de las universidades públicas convencionales a quienes les reducen sus becas, a los trabajadores de la cultura, y a los investigadores de tiempo completo?

Y da un ejemplo de política pública: “En el Brasil de Lula, al tiempo que el gobierno sacaba a millones de la pobreza con políticas de transferencia de dinero semejantes a las de usted, la inversión para la enseñanza superior y la investigación aumentó muchísimo. Miles de investigadores brasileños viajaban a congresos internacionales, armaban redes y proyectos de investigación, a la vez que participaban en políticas de inclusión y proyectos de impacto social en sus propias universidades”.

Y viene el último cuestionamiento “¿Por qué en su gobierno hay que rebajar, desacreditar y castigar a quienes sí tuvieron la oportunidad de estudiar, a quienes lograron movilidad social a costa de su empeño y trabajo sostenido durante años (y favorecidos por un contexto social propicio, claro)? ¿Cuántos años cuesta formar a un investigador? ¿Por qué ya no se valora el esfuerzo que representa el estudio y la evaluación sostenida a lo largo de toda nuestra trayectoria?”.

Concluye asegurando que una cosa es la austeridad y otra es la política de revancha social.

Promueven iniciativa change.org en contra

Por su parte la doctora Edna María Suárez Díaz, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, a través de la plataforma change.org comenzó una petición el 1 de junio en apoyo a los científicos e investigadores mexicanos sobre el tema de movilidad.

Hasta hoy cerca de 14,000 personas firmaron la petición que entre sus líneas, asegura que es falso que los investigadores cuenten con viáticos enormes. Y agregan que esta medida vulnera y entorpece la actividad científica y tecnológica que tanto requiere nuestro país. “Constituye un obstáculo real a la investigación científica en las ciencias naturales, sociales y las humanidades, y en la práctica atenta contra la libertad de investigación”.

Se describe además que para la producción de conocimientos se requiere del constante intercambio de ideas y el establecimiento de colaboraciones, las cuales se logran en encuentros personales, tanto en congresos y conferencias, como en otros tipos de actividades académicas.

“El conocimiento que se produce en México debe tener presencia y ser divulgado, compartido y debatido en estos intercambios; y los científicos mexicanos requieren acceder de primera mano a los desarrollos de sus colegas en otros países. La medida refleja una indiferencia hacia los mecanismos sociales y transnacionales por los cuales se lleva a cabo la labor de los investigadores…”