¿Tiene sentido seguir financiando el cine nacional con fideicomisos? ¿Qué otras posibilidades de financiamiento existen a partir de la extinción del Fidecine y del Foprocine? ¿De qué manera volverá a ser financiado y financiable el cine nacional en toda la cadena de valor, no solamente en la producción sino en la exhibición?

Para orbitar estas preguntas, la Cátedra Internacional Inés Amor en gestión Cultural convocó a la mesa “Financiamiento público: ¿misma receta para nueva normalidad?”, que se llevó a cabo un día después de la consumación del Fidecine, como parte del foro Sector cine y audiovisual, propuestas para sortear la crisis, de la que tomaron parte Mónica Lozano, productora y presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC); José Miguel Álvarez Ibargüengoitia, coordinador técnico del Imcine y miembro del Consejo Ciudadano de Radio y TV UNAM, así como Lesslye Yin Ramos, productora de cine regiomontana, con moderación de Abril Alzaga, fundadora de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro y actual directora ejecutiva del Festival Internacional de Cine de la UNAM.

“Creemos que al desaparecer el fideicomiso en la Ley Federal de Cinematografía, al desaparecer el Capítulo Séptimo, desaparece el fomento al cine nacional. Entonces, es una petición y una demanda de la comunidad que se reintegre en la ley el fomento como un mandato que permita el acceso, el desarrollo y la sostenibilidad de la industria cinematográfica y audiovisual. Nos parece fundamental que eso no se haga a un lado”, explicó Mónica Lozano, a nombre de la industria.

Instó a considerar reglamentos para la desgravación de un impuesto como el IVA a exhibidores en el país para destinar parte de esos recursos a la producción nacional. También propuso establecer gravámenes a la facturación de las televisoras de cable o abiertas, así como a las plataformas digitales, para construir “mecanismos virtuosos” destinados a la generación de inversión, empleo, contenido y condiciones de acceso a las producciones mexicanas.

“En México, ni siquiera lo hemos explorado y cuando lo hemos planteado, como fue el tema del peso en taquilla —por cada peso que se recaude, se propuso, se destina al fomento a la cinematografía— todas las cadenas majors se ampararon y perdimos esa posibilidad con el argumento de que una misma fuente de ingreso no podía ser gravada por dos impuestos. Yo creo que si hubiera voluntad política y una revisión integral de la importancia de esta industria y de la definición de su carácter estratégico, que además está consagrado en el cuarto constitucional: el derecho a la cultura, entonces otra realidad nos acontecería”. 

Por su parte, la productora Lesslye Yin Ramos insistió en la descentralización del cine. Mencionó que en los estados “hemos visto la necesidad de ir creando mecanismos para poder desarrollar nuestra actividad en los estados porque no nos parece adecuado que si queremos tener una carrera tenemos que desplazarnos. En Monterrey estamos promoviendo una ley de industria cultural cinematográfica, porque en México no están reconocidas las industrias culturales en el marco jurídico. Estamos apostando por eso porque el cine no es solo cultura, tiene que verse en simbiosis. Creemos honestamente que en los estados es donde hay espacio para el desarrollo y el crecimiento de la industria cinematográfica”.

Lesslye Yin, productora de cine. Foto EE: Especial
Lesslye Yin, productora de cine. Foto EE: Especial

Por su parte, José Miguel Álvarez Ibargüengoitia, a nombre del Imcine refirió que con la extinción de los artículos que daban fundamentos al Fidecine no se descobija el fomento del cine mexicano, puesto que en la Ley Federal de Cinematografía los artículos 4, 14, 31 y 32 dictan la obligación del Estado al fomento del cine. Dijo que se trabaja en una iniciativa de ley para proponer enmendar los artículos 33 al 38 para precisar la manera y los principios a través de los cuales el Imcine continuará fomentando la producción, exhibición y promoción del cine nacional. Añadió que, por otro camino, la dependencia trabaja en propuestas a reformas en la ley para modernizar.

Finalmente, Lesslye Yin dijo: “me parece que lo que tenemos que replantear es el modelo completo. Si ya llegamos a este punto en el que lo que teníamos como esquema ya no está, en serio, pongamos sobre la mesa un replanteamiento completo de todo el modelo. En el juego de proteger a la industria, pero no reconocerla como industria es donde estamos en desventaja y donde podemos perder todo lo que se ha ganado en muchos años para el cine mexicano fuera de este país”.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx