Recuerdo haber asistido a la inauguración de este deli, que ofrecía productos artesanales gastronómicos, a fines del año 2006, en una zona que empezaba a ser trendy.

El Delirio (Monterrey 116, esquina con Álvaro Oregon, Colonia Roma, teléfono 5584-0870) funcionó en una primera etapa hasta fines del 2008, permaneciendo cerrado casi un año, hasta que Mónica Patiño, chef copropietaria fundadora, quedó como única dueña y le propuso a su hija Micaela Miguel, que estudiaba en Londres, que se hiciera cargo del negocio, con un nuevo enfoque.

Los cambios que se llevaron a cabo consistieron en ampliar tanto el comedor, como la carta de platillos de cocina mediterránea casera, bien hecha y con mucha sazón, utilizando productos frescos, orgánicos y de primera clase.

Por las venas de Micaela seguramente circulan bouillabaise o sopa de cebolla, pues tanto su madre Mónica Patiño, como su padre Alberto (Walo) Miguel, han estado relacionados con la gastronomía desde hace muchos años, así es que Micaela creció entre ollas, cazuelas y todo tipo de ingredientes culinarios.

La nueva carta se elaboró con el soporte de recetas de Mónica Patiño, algunos de los platillos que tuvieron éxito en la primera etapa, y algunos nuevos.

Walo surte, desde sus hortalizas de Valle de Bravo, la gran variedad de hojas verdes y todo tipo de hierbas, indispensables en esta nueva etapa del deli, cuya clientela demanda este tipo de cocina fresca y sana.

Lo que he probado en dos ocasiones...

Para entretener el apetito, un platito con aceitunas negras libanesas en aceite de oliva.

De entradas libanesas, kibbeh de bola, carne molida de carnero y res, servida con jocoque, y hummus, pasta molida de garbanzos.

De platos fuertes, pollo con zaatar (sazonador de la cocina del Medio Oriente, mezcla de hierbas secas, semillas de ajonjolí, sal y especias) y zumak (especia turca molida con sabor ácido a limón), que se prepara marinando el pollo orgánico en estos dos sazonadores, cebolla morada, aceite de nuez, ajo y sal, y horneándolo; se acompaña con arroz blanco y lentejas, jocoque, limón amarillo en conserva de sal (el típico toque marroquí), y mesclun de lechugas (morada, romana, francesa y arúgula).

Otro plato fuerte, estofado de res en salsa de vino tinto, aceitunas negras y cebollitas de cambray, servido con puré de chícharos verdes (guarnición muy de moda y patriota) y mesclun de lechugas aderezadas.

El siguiente, primer platillo vegetariano, polenta de harina de maíz con hongos Portobello y champiñones, queso mozzarella y acelgas al vapor, acompañada con verduras al vapor y el mesclun de lechugas, que proporciona el toque fresco.

El segundo platillo vegetariano fue un gratin de papas, elaborado con patatas, tomillo, queso Gruyere y cebolla morada, servido con verduras al vapor (vainas de chícharos japoneses, brócoli y calabacitas zucchini) y la siempre presente mesclun de lechugas.

El trecer platillo vegetariano resultó ser una lasagna de verduras, con capas de pasta plana, calabacitas zucchini y berenjena, queso mozzarella y albahaca

La carne de cerdo se presentó como pierna del puerco en salsa de chipotle y tamarindo, servida con ejotes al vapor y puré de raíces (papa, camote y betabel), de sabor agridulce.

Los postres, pay de limón agrio, pay de queso crema y tiramisú.

Las bebidas, hasta que se logre el permiso requerido, aguas de jamaica, jengibre y canela, guayaba orgánica, sandía con menta y chía con limón.

El café, mezcla especial de granos de Chiapas, Guerrero y Oaxaca; el chocolate proviene de la Sierra Mixteca y se prepara con leche.

Este establecimiento que nació más como deli que restaurante, ahora es un restaurante en donde se pueden adquirir productos alimenticios, sobre todo de la prestigiada marca de Mónica Patiño