Cinco novelas de terror escritas por cinco autoras se presentaron este martes 5 de junio en la Cafebrería El Péndulo de la colonia Roma, como parte de un proyecto llamado Laboratorionovela, inspirado en un evento similar creado por Lord Byron en 1816.

Al poeta inglés se le ocurrió la idea de juntar a un grupo de escritores para en la Villa Diodati, a orillas del lago Ginebra, para escribir historias de terror en unos cuantos días de encierro. De este afortunado experimento resultaron textos emblemáticos como El Vampiro de John William Polidori y Frankenstein de Mary Shelley.

Durante el proceso creativo de Laboratorionovela, Roslyn Ison, Linda Báez Lacayo, Alexandra Campos Hanon, Teresa Piazza y Laura Echevarría Román, conectaron con los temores que han vivido en nuestra psique, pero ya no son aquellos del siglo XIX. Al parecer, aquello que nos atemoriza parecía haberse alejado de lo sobrenatural, de los monstruos, zombis o fantasmas. Ahora se encuentran en la vida cotidiana con el narcotráfico, la guerra, el terrorismo, el abuso, la enfermedad.

Laura Echevarría exploró el género de terror a través de Berenice, la figura fantasmal donde se esconde la culpa que deriva del arrepentimiento, mientras que Linda Báez Lacayo escudriña el miedo en la debilidad de quienes sucumben ante los abusos en El mar no devuelve a sus muertos.

Roslyn Ison escribió El paisaje del ciego, donde se valió del fantasma del remordimiento para ajustar cuentas con la imposibilidad de salir ileso de la maldad.

En Flor de sal, Alexandra Campos Hanon propone un ágil estilo narrativo mientras emprende un paseo por las consecuencias de la superstición y el rechazo a lo diferente. Por último, tenemos a Teresa Piazza con La caza de la ballena azul, en donde desnudó la vulnerabilidad de la adolescencia ante la desesperanzada grisura del porvenir.