La falta de un control sobre cuánto y en qué rubros se invierte en CTI incide de manera negativa en la implementación de políticas públicas, esto de acuerdo al estudio Cuenta pública de ciencia, tecnología e innovación: Propuesta programática de armonización contable para las entidades federativas del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

El estudio revela que solo 11 de los 32 estados que conforman la República Mexicana mantienen un control adecuado del gasto en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), el resto presenta deficiencias en su reporte de gastos o información incompleta, incluso la capital de la República, La Ciudad de México, donde se encuentra la mayor cantidad de instituciones dedicadas a CTI, fue evaluada dentro de los estados con menor apego a normatividad e información insuficiente para propuesta de estructura programática en CTI.

El documento señala que la contabilidad de la inversión en CTI debe considerar todos los gastos en tres rubros: Investigación y desarrollo experimental; educación y enseñanza Científica y técnica; y servicios científicos y tecnológicos. Desafortunadamente para algunos estados lo mismo ha dado justificar sus gastos en una computadora de escritorio o material de oficina, que en equipamiento de laboratorios o proyectos de largo aliento. 

En caso contrario, hay entidades que presentan programas y actividades claramente relacionadas con la ciencia pero no son consideradas dentro de esta contabilidad por lo que muestran una inversión menor como ejemplo: Aguascalientes, quien no registró su inversión a posgrados aun cuando esta entra en la segunda categoría de educación.

Sin una práctica y metodología estandarizada, este es el resultado, por ello, “tener un control adecuado del gasto en CTI es sumamente relevante porque constituye la principal fuente de información para el diseño e implementación de políticas de CTI, ya que permite identificar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que podrían presentar los estados”, se lee en el informe.

Aun así, teneos estados que consideran rubros que no pertenecen a las actividades de CTI, haciendo que su inversión se muestre sobrevalorada. Tambien hay entidades que presentan programas y actividades claramente relacionadas con CTI que no están consideradas en los rubros adecuados, mostrando una inversión por debajo de lo real.

La mejor forma de contabilizar

Para que la inversión en CTI sea correctamente identificada, clasificada y registrada, en este informe también se ha propuesto una estructura programática para presentar el gasto relativo a CTI en cada una de las entidades federativas. Esto, en concordancia con la metodología propuesta por el Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC) y teniendo como base la información del presupuesto de egresos de cada estado.

Con el tiempo, la medición de la inversión en CTI se ha perfeccionado y homogeneizado, lo que ahora permite que estos indicadores se puedan utilizar por los organismos internacionales para comparar países y regiones, así como para establecer metas a lograr en el mediano y largo plazo. Las directrices del CONAC sientan las bases para homogeneizar los procesos de medición y normalizar y organizar la información del gasto en CTI.

Así, los estados con un mejor control en su contabilidad son aquellos que se acercan más al uso de la metodología propuesta, revela el informe. Entre ellos, Aguascalientes, Chihuahua, Colima, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Sinaloa y Tabasco.

Mientras que las entidades menos apegadas a la metodología planteada son: Baja California Sur, Ciudad de México, Morelos, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz y Zacatecas.

El estudio se construyó siguiendo una estructura básica: Antecedentes, análisis de la información y observaciones de las cifras históricas del gasto en CTI por parte de cada entidad o el presupuesto de sus Consejos Estatales de Ciencia, con base en la disponibilidad de datos.

El informe se puede consultar en www.foroconsultivo.org.mx