Veo la problemática y quiero darles voz a esos adolescentes, quiero poder tener esa conversación con ellos, y es un momento decisivo porque por mucho tiempo hemos mirado a los adolescentes y jóvenes como el riesgo, ¿qué van a hacer, en qué se van a meter? (...) A la gente le cuesta pensar que un chavo tenga derechos, se ven como un objeto y no un sujeto”, advirtió Esteban Caballero, director regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas, durante la presentación de la iniciativa 165 millones de razones: Un Llamado a la acción para la inversión en adolescencia y juventud en América Latina y el Caribe (#165M).

En el Museo Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México arrancó esta campaña que pretende atender a la población de entre los 10 y 24 años de edad.

“Este es un momento que implica perder un poco esos prejuicios y trabajar en políticas públicas, como se ha hecho en el tema de primera infancia y que han tenido enorme impacto”, dijo Caballero. “No hemos logrado ver a la adolescencia con los mismos ojos que a la niñez (...) Entre los 10 y 19 años es una época complicada, de muchos eventos y alertas en que, si no hay una guía, puede haber problemas”.

La población total de América Latina y el Caribe es de 658 millones 305,557 personas, de las cuales 163 millones 154,000 son adolescentes y jóvenes, entre 10 y 24 años de edad. De acuerdo con las proyecciones de población del Consejo Nacional de Población, en el 2018, 26.41% de la población total en México correspondía a este rango.

Por ello se ha trazado una hoja de ruta no obligatoria con acciones, “un itinerario de vida, para lograr el tipo de oportunidades que se quieren ir construyendo”.

Nada sobre nosotros sin nosotros

En este evento también se realizó un panel de jóvenes que dirigen movimientos dentro de sus comunidades. “Es abrumador, tenemos muchas complicaciones en cuanto al uso de nuestra imagen, nos ven como objetos, funciona para hacer campaña política, pero falta garantizar un espacio óptimo y real de participación, tomar en cuenta las voces”, dijo Alejandra Teleguario, quien fue alcaldesa de la niñez y adolescencia en el municipio de Quetzaltenango, en Guatemala.

Elvira Pablo Antonio, defensora de los derechos humanos y pueblos indígenas, compartió que, para los jóvenes indígenas y mujeres, el reto es aún mayor, por ejemplo, en temas de salud, infraestructura educativa, perspectiva intercultural y precariedad laboral, además de migración forzada, por megaproyectos, inseguridad o violencia.

Jóvenes, prioridad de la 4T

Luisa María Alcalde, secretaria de Trabajo y Previsión Social, dijo que este gobierno se planteó como prioridad dar atención a los jóvenes, por ello el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro “es una apuesta gigantesca, no sólo en términos presupuestales, sino de esfuerzos para dar atención a un grupo de ciudadanos que no ha tenido oportunidades”.

“La idea es identificarlos donde quiera que vivan y poderlos vincular y capacitarse durante un año; el gobierno aporta la beca de 3,600 pesos al mes, pero el esfuerzo también es encontrar estos espacios de trabajo”. Reconoció la respuesta contundente del sector empresarial que aportó más de 135,000 lugares de trabajo que están recibiendo a estos jóvenes. “Hoy hay 665,000 aprendices a cinco meses de haber iniciado el programa, la meta de este año es de 1 millón y para el próximo año se espera llegar a 2 millones 300,000 jóvenes que, de acuerdo con cifras del Inegi, son los jóvenes con esta problemática”.

Por su parte, Reyna Celeste Ascencio Ortega, diputada federal y presidenta de la Comisión de Juventud y Diversidad Sexual, aseguró que la legislatura ya trabaja en la ley general de juventudes y en la ratificación de la Convención Iberoamericana de Personas Jóvenes.

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