Ni el magnate ni sus leales han dicho palabra sobre lo que sería la novedad en los contenidos. En ellos, no en los precios y servicios en paquete, radica el poderoso componente para ganar la disputa

Tanto quienes trabajan, aprecian y se sirven de lo que se hace en Televisa y TV Azteca, como los contradictores del duopolio, saben que su oferta programática es longeva y con escaso margen de renovación. La ausencia de una televisión privada de calidad encontró buen aderezo con las señales de otras naciones. Tenemos acceso sobre todo a un montón de canales norteamericanos que sumados a las industrias del cine y de la música, modelan en buena medida los códigos culturales y de consumo de los mexicanos.

La intervención de otros actores privados, como MVS, Milenio e Imagen, carecen del andamiaje financiero para disputar audiencias, aunado al cortísimo catálogo de anunciantes. Vieja, sin influencia y con rezagos difíciles de abatir, la televisión pública vive de milagro, sobre todo si se ventilan las condiciones en que se desempeña en los estados de la República. Once TV, Canal 22 y TV UNAM forman un triángulo que frente a la geopolítica del entretenimiento, atienden con decoro a una inmensa minoría.

En la trifulca por impedir o por lo menos dilatar la incorporación de Carlos Slim al mercado televisivo, en un asocio que terminará por absorber a MVS, se ha soslayado el poder que encierran los contenidos. Sin una definición de los alcances que tendrían, el enfrentamiento ridiculiza a una nación que se dice culturalmente poderosa. Si sólo se trata de pagar menos por encender señales transnacionales ¿tiene sentido la teatralidad adoptada por el triple play o cuádruple play?

Así las cosas ¿Cuál es la capacidad real, de valor neto, de la inteligencia nuestra para inventar una televisión genuina, que concentre grandes audiencias, que ésta pague por lo que ve, que rompa paradigmas, que sea exportable, que amplíe el acceso de anunciantes, que genere diversidad de empleos y sea nodo de distribución de riqueza? Mucha. Cualquier mediano conocedor del sector audiovisual sabe que la franja de trabajadores es muy amplia como tan malos sus ingresos. Desperdiciada. Conglomerado que sobre todo habita en el costado cultural y que es donde se pueden reconocer algunos hallazgos sobre todo en la última década.

El verdadero pánico de Azcárraga, Salinas Pliego y sus secuaces radica en el reclutamiento y conformación de un nuevo frente de creativos a favor de un modelo de televisión mixto: una temeraria mezcla de tevé privada con pública. El gran nicho inexplorado que sólo un capital como el de Slim puede soportar. El viejo lobo y sus operadores guardan absurdamente en bóveda lo que constituye el mejor vehículo de convencimiento ante una sociedad que se polariza frente a la soberbia de los dominantes en la televisión y de quienes ejercen la política a su contentillo. Si se trata de escoger ¿a qué modelo mediático, empresario del sector y político mil usos se adhiere uno cuando se libra la guerra por el botín que es la República y su Presidencia?

En mi entrega del 10 de marzo, con motivo de la apertura del Museo Soumaya, perfilé la economía cultural de Carlos Slim. Más allá de que así lo reconozcan él, sus expertos y los comentócratas, en un análisis multesctorial, la balanza se inclina a conformar a mediano plazo un corporativo cultural –en su más amplia acepción– de servicios con un fuerte componente creativo. Un conjunto de empresas que se inspiran en Bill Gates y su Microsoft, en News Corporation de Rupert Murdoch, y en el despliegue impresionante de la BBC de Londres.

El Presidente Calderón y sus funcionarios son incapaces de leer la realidad. Prefieren sentarse a aprenderla ante la pantalla de Televisa y TV Azteca. Como tampoco tienen aprestos para negociar no las telecomunicaciones, sino una arteria del proyecto cultural del país con el que, les guste o no, es un nodo de poder superior a los telenoveleros. Pronto habrá de develarse la trama: Y queremos que los consumidores tengan una nueva opción de televisión de paga, para que vean si es mejor de la que tienen hoy , le dijo Arturo Elías Ayub a Ciro Gómez Leyva.

Aguardamos los detalles, Arturo Elías Ayub. Lo que está en juego es mucho más de lo que se imagina. Un nuevo modelo que de garantías de compromiso social y no cuentas alegres y mucho circo.

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