El Inmecob actuaría como un regulador más débil que la Cofetel: Ángel G. Castillejo, exregulador de España en telecomunicaciones

Ángel García Castillejo fue regulador en la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones de España, hasta que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sustituyó a ese órgano con la promesa de ahorros y mejora en el trabajo regulatorio, pero que ha costado más de 58 millones de euros anuales, contra los 35 millones de euros prometidos como máximo costo de ejercicio.

Ángel García Castillejo fue propuesto en 2018 para dirigir a RTVE. Foto EE: Tomado de cuenta de Twitter oficial.

Ángel García Castillejo es doctor en leyes por la Universidad Complutense de Madrid. Tiene una especialidad en derecho constitucional y otra en comunicación audiovisual. En un tiempo fue asesor sobre esas áreas en el Ministerio de Comunicación de España y después fue a la subdirección de asuntos audiovisuales, a la de servicios telemáticos e interactivos y a la subdirección de ofertas en el mercado de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) para especializarse en todo ese tipo de conocimientos antes de convertirse en comisionado de esa entidad reguladora.

La CMT fue sustituida el 7 de octubre de 2013 por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y entonces García Castillejo se convirtió en exregulador de telecomunicaciones y radiodifusión. Desde su posición como director en el Despacho Madrid Espacio Legal Abogados construye informes especializados sobre el trabajo regulatorio de la CNMC y ha reunido elementos que prueban la necesidad de volver a los órganos reguladores por ramo industrial.

Mencionado también en 2018 para dirigir a Radio y Televisión Española (RTVE), Ángel García Castillejo narra en esta entrevista el contexto español que dio vida a la CNMC por iniciativa del Partido Popular (PP) y por qué el adversario histórico de éste, el PSOE, se decanta por volver a los órganos reguladores que existían antes de 2013; porque el andar de la CNMC ha demostrado que su creación fue una estrategia política, porque el trabajo regulatorio perdió calidad, sus costos de operación se incrementaron 65% y porque los directamente afectados son los consumidores españoles.

—Ángel, la novedad en México es la intención del grupo político del presidente para reformar dos artículos constitucionales con el fin fusionar tres órganos reguladores en uno solo. El ahorro de recursos y el trabajo regulatorio de la CNMC son los argumentos, ¿qué le parece?

—La noticia aquí es que cuando nos comunicábamos para esta entrevista, la candidata a presidente de la CNMC citaba la intención del legislativo mexicano de modernizar a sus reguladores. De esa manera ha sido su intervención, hablando de la iniciativa de la legislatura mexicana, queriendo hacer otra CNMC.

—Lo habrán tomado como un respaldo no a propósito desde aquí para ese organismo, ¿pero, recomendaría usted una CNMC para México? Le cuento, la propuesta se sustenta en una promesa de ahorros y mejoras para la competencia.

—Aquí, los cinco candidatos han sido declarados idóneos para la CNMC por el Congreso ahora mismo. Es una propuesta consensuada con los grupos políticos parlamentarios. La nueva presidente ya tiene camino allanado e igual los demás candidatos a consejeros. Ahí tienes tú una pista importante. ¿Lo recomendaría? Siempre el trabajo especializado debe hacerlo un órgano fuerte, dedicado a una sola área profesional y con experiencia técnica demostrada, porque no hacerlo así lo que se pierde es capacidad regulatoria; se pierden oportunidades, el costo es mucho en el tiempo y lo carga siempre el consumidor.

—Llanamente, ¿tiene que ver esto con aquel refrán de que el que mucho abarca, poco aprieta?

—Un macro regulador no siempre es fuerte. El principal argumento aquí siempre fue un supuesto súper poder para observar a varios regulados. En la práctica la creación de un órgano regulador integrado de competencia y sectores regulados ni se ha traducido en una mayor eficiencia, ni en una mayor capacidad de carácter regulatorio y desde luego, que es una de las grandes falacias de los impulsores, tampoco ha supuesto un incremento del ahorro de presupuesto para las arcas públicas; revisen si eso no pasa en México con su propuesta. Por el contrario, los problemas técnicos han sido muy notables en estos últimos meses.

Los costes objetivos son los mismos; no ha habido disminución y con el caso español, con algunas agravantes, pues algunos de los reguladores que terminaron integrándose en la CMNC, como es el caso de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, resultó otra historia. En la CMT no nos financiábamos con recursos públicos venidos del presupuesto del Estado, sino que nos financiábamos con las tasas que girábamos directamente a los operadores y por lo tanto no les suponíamos coste al presupuesto del Estado e incluso generábamos patrimonio propio para el Estado.

—¿Cuál es el contexto por el que se creó la CNMC? Entiendo que es autónoma, pero que a la vez está ligada al Ministerio de Economía…

—El gobierno del Partido Popular, en el momento en que impulsa la ley de creación de los mercados y la competencia en España, utilizaba el argumento de la eficiencia y ahorro económico. Y el proyecto de creación de la CNMC venía a plantear un final para las situaciones de divergencias, de enfrentamientos e incluso de confrontaciones en las industrias y con los organismos de supervisión y los organismos sectoriales, que hacía parecer una situación de inseguridad jurídica en el mercado y todo eso se pretendía resolver con un macro regulador fuerte que agrupase a todos del área.

La CNMC es autónoma, pero en el caso español, más que argumentos de pro-competencia y regulación, su creación fue una excusa política de concentración y control por parte del gobierno en aquel momento, del PP, pues resulta que en regulación y supervisión de competencia, lo que se ha venido a demostrar es que la calidad regulatoria, desgraciadamente, a lo largo de estos siete años se ha visto resentida y la pérdida de especialización ha terminado afectando de alguna manera la regulación ex ante. La regulación sectorial se ha visto aminorada, porque la realidad es que se ha experimentado una pérdida de recursos humanos y económicos para realizar las funciones.

—¿Esto de la calidad regulatoria que se pierde tendría que ver con aquello de que la CNMC un día regula tarifas de energía, al otro cartón para papel higiénico y al siguiente sobre interconexión de redes?

—Si vamos al ámbito de la conformación y la toma de decisiones, yo creo que cualquier legislador lo sabrá ver con mucha más claridad. La estructura de la CNMC dispone de diez miembros y se divide en dos consejos, dos salas; de competencia y de consejo de asuntos regulatorios. El consejo de competencia se dedica a los expedientes de competencia, con cinco miembros y lo preside el presidente de todo el organismo. El consejo de asuntos regulatorios son cinco miembros y lo preside el vicepresidente del organismo.

Para que se den una idea: la comisión de asuntos regulatorios se reúne con una periodicidad semanal y los cinco consejeros tienen que tomar decisiones sectoriales de regulación de los mercados de telecomunicaciones, de audiovisual, de energía, del transporte aéreo, del transporte ferroviario y del sistema postal. Tienen que ver semanalmente todos los asuntos regulatorios de esos mercados regulados y tienen que sacar resoluciones de todos esos asuntos.

Un antiguo consejero dedicado toda la vida a la energía, citaba: “Yo me considero un experto en recursos energéticos fósiles, petróleo y gas, y de lo demás de energía y los demás mercados, me declaro un ignorante, porque además de temas energéticos que desconozco, ahora tengo que saber de telecomunicaciones, de audiovisual, de ferroviario”.

¿Qué resulta? Que es imposible tener un regulador fuerte. Y el que prometen para México (el Inmecob) parecería un regulador todavía menos fuerte que la Cofetel y creo, pensaría, que tendría más dientes por estar solamente dedicado a telecomunicaciones.

No hay especialización en el planeta que permita abarcar sectores que viven y beben de filosofías regulatorias similares; de aplicación del derecho ex ante y ex post en materia de competencia, pero que son sectores muy diversos que demandan una alta especialización muy puntual y por lo tanto, la falta de esa especialización con un macro regulador en todas las áreas termina trasladando una caída a la calidad regulatoria y afectando al consumidor. Esto obviamente lo hemos vivido en España.

—¿Tendría un ejemplo de una situación de telecomunicaciones muy compleja que le haya costado trabajo resolver a la CNMC?

—Tenemos uno muy resiente y que ha dado la alarma por el Covid-19: le ha resultado muy costoso para la CNMC resolver todo lo relativo al roaming y la adecuación de la regulación del roaming en este último periodo. Entonces allí nos hemos encontrado con dificultades y que eso signifique que haya tenido retrasos en la toma de decisiones.

Y en cuanto al audiovisual, lo que hemos encontrado es una dejación de cumplimientos de funciones, en accesibilidad para personas con discapacidad; en seguimiento y vigilancia en transmisión de contenidos audiovisuales, pero al final, en muchas ocasiones, las dificultades se han intentado capear como barco en tormenta.

—Eso derivó entonces del achicamiento de los recursos humanos y económicos, ¿es así?

Los recursos destinados a la regulación de telecomunicaciones, desde el punto de vista que es el gran capital de especialización técnica se ha visto disminuido, al igual que en el caso de energía y en el caso del audiovisual. Pongo un ejemplo, la dirección del audiovisual tiene destinadas ocho personas para la regulación audiovisual de toda España, dime tú si con ese número de recursos alcanza para regular a todo México en sólo ese rubro.

Entonces, no hay comparación posible con ningún otro organismo regulador europeo no comunitario o de la Unión Europea; incluso, los reguladores del audiovisual que existen en España en dos comunidades autónomas, Andalucía y Cataluña, tienen diez veces más que la subdirección del audiovisual que se supone es para toda España; dónde está el ahorro así, quitar aquí para que brote allá mucho más. La pregunta si es lo que quieren hacer en México. Eso no es ahorro ni conocimiento, por como lo quieren hacer y lo han hecho aquí.

Hoy, en las memorias de la CNMC, se pueden apreciar la judicialización contra las resoluciones de la CNMC, que son elevadísimas esas judicializaciones y con muy mala resultante, porque ha perdido un número importante de recursos frente a los regulados.

—¿Qué de bueno podría comentar de la CNMC de España que dé esperanzas al Inmecob de México? Esto, porque el grupo político del presidente, Morena, está a 15 votos en el Senado de lograr la reforma constitucional, aunque de mientras congele esa iniciativa de reforma.

—Comentaría que México debe seguir por delante con esos órganos de regulación que ya tiene. Son garantes de la inversión y protección de sus consumidores. Si sigue México por delante con esa otra propuesta regulatoria, yo creo que no debe ser el argumento el gasto, porque se puede provocar una pérdida de la capacidad y claridad regulatorias y por tanto, el buen funcionamiento de los mercados y la economía mexicana. Hay que procurarse que esos organismos dispongan de recursos necesarios para que hagan un trabajo de calidad. Hay ocasiones en que lo integrado no funciona como se pensó.

—Se han conocido noticias respecto a que en España quieren ir para atrás con la CNMC, a siete años de su creación…

—Cuando el PP propuso la creación de la CNMC y de integrar todos los órganos reguladores y de competencia en uno solo, desde de mi punto de vista y que además es una opinión generalizada, no fue un real argumento de buscar eficiencias. Se buscó por un lado eliminar a los órganos reguladores existentes y por otro, alinear la dirección de ese nuevo organismo regulador con el nuevo gobierno del Partido Popular. El PSOE no participó en la primera elección de consejeros, en protesta por esa acción.

Cómo sería la cosa, que nos hemos encontrado con una situación paradójica, que yo creo que también debería ser tenida en cuenta en México, ahora es el propio PP que hace tres a cuatro años propuso una consulta pública para consultar la posibilidad de volver a dividir a la CNMC en al menos dos entes, uno para competencia y otro para sectores regulados. Así, el PP se planteó dar paso atrás y volver a separar la regulación ex ante de la regulación ex post.

Y bien, con los temas de los procesos electorales, la moción de censura, la disolución de las Cortes y procesos electorales locales, es consulta quedó muerta, aunque el PSOE ha tenido la posición de volver a un modelo de órganos reguladores especializados separados. Veremos ahora qué sigue con su nueva dirigencia.

—Esto será leído en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), ¿qué diría a ese órgano ante la posibilidad de que, como la CMT, también sea sustituido por el Inmecob?

—Su trabajo es impecable como pocos en su región. Al legislativo… Y teniendo realidades distintas, pero con mis años de experiencia en el trabajo de las áreas de telecomunicaciones y las audiencias, puedo decir en voz alta que en América Latina sólo hay dos organismos reguladores con una regulación sectorial altamente especializada  que destacan con claridad entre el resto de países tanto por su capacidad técnica y recursos para desarrollar su actividad con rigor, que son los casos de Colombia, recientemente, con la nueva CRC y sin lugar a dudas el IFT con toda su trayectoria. Son estos los dos grandes referentes en América Latina. El IFT no tiene nada que ver con la Cofetel y la hipotética desaparición del IFT sería una mala, desagradable, noticia a nivel latinoamericano en el mundo regulatorio, de precedente.

kg