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China reticente ante ayuda; ya hay 19,500 muertos

El vicegobernador de Sichuan, Li Chengyun, confirmó la muerte de 19,509 personas y advirtió que la cifra final podría superar los 50,000 muertos. Pese a la crisis, el gobierno chino mantiene su postura ante la entrada de ayuda, aunque hoy autorizó la entrada de los primeros socorristas extranjeros.

Pekín.- El vicegobernador de Sichuan, Li Chengyun, confirmó hoy la muerte de 19,509 personas en esa provincia china a causa del terremoto y la Oficina de Gestión de Emergencias y Rescate del seísmo del Consejo de Estado (Ejecutivo) indicó que la cifra final podría superar los 50,000 muertos.

El nuevo parte eleva en más de 5,000 la última cifra oficial de víctimas mortales del fuerte seísmo registrado el lunes y sus posteriores réplicas, según Li.

Las autoridades provinciales lograron hoy persuadir a alrededor de 10,000 supervivientes del terremoto de que no abandonen la zona, tras extenderse el rumor de que las fuentes que suministran el agua de Chengdu, capital provincial, quedaron contaminadas tras el seísmo.

Los responsables de seguridad pública de Chengdu desmintieron los rumores de que la planta química número uno de Dujiangyan, localidad devastada por el temblor, explotó en el siniestro emitiendo gases letales, y de que el agua de grifo de la capital estaba contaminada, lo que sembró el pánico entre la población.

En este sentido, la compañía de aguas de Chengdu aseguró que el terremoto no dañó su sistema de abastecimiento, que “funciona con normalidad, y el agua de grifo de la ciudad responde al mismo estándar nacional de agua potable”.

Asimismo, el Gobierno hizo hoy una petición pública de emergencia para conseguir aparatos detectores de movimiento humano, martillos o palas para ayudar al rescate de las víctimas en el peor seísmo en tres décadas en China.

Los 130,000 militares y paramilitares que trabajan en estos momentos en la zona del siniestro, utilizan sus propias manos para cavar entre los escombros en los que miles de víctimas permanecen sepultadas.

Parte de las tropas tratan de reparar los daños provocados en 391 presas y embalses extendidos por Sichuan, dos de ellas de gran tamaño.

En este sentido, el ministro de Recursos Hidrográficos, Chen Lei, dijo hoy que es crucial prevenir desastres secundarios y controlar posibles inundaciones en presas, plantas hidroeléctricas y diques.

Los peligros potenciales en las instalaciones pueden analizarse por imágenes captadas vía satélite y aérea, indicó Chen, quien destacó que la planta hidroeléctrica de Zipingpu, cercana al epicentro del seísmo, y que presentaba “un gran peligro” según Xinhua, ya está segura tras haber sido reparada hoy.

*China y la ayuda extranjera*

Las reticencias de China a autorizar la llegada de equipos extranjeros para colaborar en las operaciones de rescate y ayuda en la zona devastada por el sismo subrayan la incomodidad de las autoridades a la hora de aceptar ayuda exterior, aunque ha habido una cierta apertura, según los analistas.

Este jueves China autorizó la entrada de los primeros socorristas extranjeros, un equipo japonés, tres días después del sismo de magnitud 7.9 grados.

Pero las ofertas de ayuda tanto de Corea del Sur como de Australia han sido declinadas, mientras que una organización caritativa no gubernamental con sede en Gran Bretaña, International Rescue Corps, sigue esperando el permiso para entrar.

Pese a la insistencia del primer ministro chino Wen Jiabao de que “un segundo puede significar la vida de un niño”, las autoridades han denegado o postergado las ayudas extranjeras alegando que las condiciones “no estaban aún maduras”.

Joseph Cheng, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Hong Kong, dijo que la decisión ilustra la fidelidad de China a la idea de que cada Estado debe solventar sus propios asuntos.

“China está tremendamente preocupada por su propia soberanía, un concepto muy tradicional de soberanía”, dijo a la AFP.

Yang Dali, director del Instituto del Este Asiático en la Universidad Nacional de Singapur, dijo que el gobierno chino ha mostrado una actitud más abierta que en el pasado.

“Mucha información ha estado inmediatamente disponible gracias a los teléfonos celulares y otros medios; el gobierno central ha reconocido que el hecho de ocultar las cosas no ayudaría”, dice.
“La apertura les ha ayudado en esta ocasión”, añade

En el sismo de 1976 en Tangshen, donde oficialmente murieron más de 240,000 personas, China rechazó todo tipo de ayudas extranjeras, incluidas financieras, insistiendo en que otros países lo necesitaban más, recuerda Cheng. Además no confirmó el balance de muertos hasta tres años después.

En la catástrofe del lunes la prensa ha tenido un mejor acceso, y los responsables chinos están actualizando continuamente los balances e insistiendo en la necesidad de ayuda.

Además China ha aceptado donaciones del extranjero. Yang destaca que el primer ministro chino dio las gracias personalmente a un grupo estadounidense que facilitó ayuda.

“Hasta el momento el gobierno chino ha dado la bienvenida a las contribuciones de otros países”, dijo Yang a la AFP.

Cheng está de acuerdo en que hay problemas logísticos fundamentales como la barrera del idioma y el transporte a las zonas siniestradas, pero según él China quiere demostrar que puede afrontar el desastre.

“Debido a los Juegos Olímpicos, el país es más abierto. Evidentemente quieren mostrar al mundo que ha sido movilizada gente en la zona para afrontar un desastre natural”, dice.

Jia Qingguo, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Peking, dijo que los retrasos para aceptar ayuda se deben también a que China no tiene experiencia en la coordinación de ayuda exterior, ya que en el pasado la rechazó a menudo.

“Las autoridades necesitan establecer normas para mantener en orden las ayudas del extranjero, lo que requiere tiempo. Y China está poco preparada en ese sentido”, sostiene.

_Con información Agencias_

Fuente: Redacción / El Economista.com.mx
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