Por cada peso proveniente de los impuestos que ingresaron al erario público en el primer trimestre del año, el gobierno le regresó a los contribuyentes el equivalente a 51 centavos por concepto de devoluciones, debido a los regímenes fiscales preferenciales hoy vigentes.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, mientras en el periodo enero-marzo del 2008 los ingresos tributarios representaron una bolsa de 339,737 millones de pesos, las devoluciones y compensaciones pagadas a los causantes por saldos en favor en los diferentes gravámenes federales significaron en el mismo periodo un desembolso por 174,214 millones de pesos, 51% de la recaudación.
La información preliminar de la dependencia, aún sin contemplar los efectos de la reforma hacendaria y de la creación del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y su régimen de transición, revela que para este año las pérdidas que tendrá el erario público por los diferentes huecos fiscales que provocan los tratamientos diferenciados representará una merma de 604,556 millones de pesos.
*Grandes boquetes*
El mayor boquete lo tiene el Impuesto Sobre la Renta (ISR), por cuyos regímenes especiales se dejan de recaudar cerca de 316,000 millones de pesos, la mitad de los gastos fiscales que debe asumir el gobierno federal cada año.
De cerca le sigue el Impuesto al Valor Agregado (IVA), gravamen que tiene la tasa general de 15%, una de 10% en las ciudades fronterizas, la de 0% para alimentos, medicinas, libros, revistas y agua potable, así como el régimen de exentos, por los que el fisco asume un costo de 226,050 millones de pesos.
Los impuestos especiales también provocan agujeros en la recaudación, en un nivel de 36,250 millones de pesos. Los estímulos fiscales, por su parte, como los que tiene la industria cinematográfica, la investigación y desarrollo de tecnología en las empresas y el sector agropecuario, por citar algunos casos, equivalen a un gasto de 25,500 millones de pesos.
El sistema fiscal, destaca Hacienda, no sólo se utiliza como un instrumento de recaudación, sino que en ocasiones la reducción de la carga impositiva tiene objetivos extrafiscales, como el mejoramiento del nivel de ingresos, el fomento de la inversión y el apoyo o estímulo para algunos sectores, de ahí los diferentes tratamientos especiales.
Los gastos del erario, puntualiza, “son todas aquellas exenciones, reducciones y desgravaciones (que incluso pueden resultar en un impuesto negativo, como es el caso del crédito al salario o del impuesto especial a los combustibles, en su caso), que se desvían de la ‘estructura normal’ de cualquier contribución, constituyendo un régimen fiscal favorable para cierto tipo de ingresos o sectores de actividad y que tienen objetivos extrafiscales o de política económica”.

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