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Evo, dos años en el poder y una Bolivia dividida

En 24 meses, Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos, puso en marcha una nueva reforma agraria que privilegia a los campesinos sobre los agroempresarios, creó rentas para niños y ancianos y sacó adelante, todavía a medias, su "refundación" de Bolivia, mediante una nueva Constitución.

La Paz.- El cocalero Evo Morales cumplió dos años como el primer presidente indígena de Bolivia, decidido a continuar su izquierdista “revolución democrática y cultural” que ha provocado una polarización política sin precedentes en el país más pobre de la región.

En 24 meses, Morales nacionalizó los hidrocarburos, puso en marcha una nueva reforma agraria que privilegia a los pequeños productores campesinos sobre los agroempresarios, creó rentas para niños y ancianos y sacó adelante, todavía a medias, su “refundación” de Bolivia, mediante una nueva Constitución.

Pero estas medidas -prometidas en la campaña electoral del 2005 que lo llevó al poder cerrando un quinquenio de inestabilidad política y social- terminaron por ahondar las diferencias entre Morales y la oposición, liderada sorpresivamente por cuatro prefectos (gobernadores) regionales.

“Han sido dos años de grandes avances, principalmente por la recuperación de la dignidad nacional mediante la nacionalización petrolera”, dijo el lunes a reporteros el oficialista líder campesino Isaac Avalos.

El influyente diputado Wilman Cardozo, de la alianza derechista Podemos, consideró que Morales, “ha tenido luces y sombras, pero lo más negativo es que haya promovido la confrontación, ya no de clases sociales sino de razas”.

En contraste con el respaldo de gobiernos izquierdistas como los de Argentina, Brasil, Cuba y Venezuela, Morales ha vivido más días de tensión que de sosiego en los dos primeros años de su mandato quinquenal, con su proyecto de cambios que entre otros objetivos busca transferir el poder político a la mayoría indígena.

A sus pares de Buenos Aires y Brasilia, Morales ha dado reiteradas garantías de cumplimiento de vitales contratos de suministro de gas natural, en tanto que a los de Caracas y La Habana ha manifestado respeto y hasta admiración.

“Es cierto que existe una situación de conflictividad alta en el país”, dijo el analista César Ríos, de la fundación Unir de estudios sociológicos, exaltando los avances de Morales en la alineación de su Gobierno con los reclamos populares.

“El presidente logra re-sintonizar la política con el sentir de la población, que estaba esperando la nacionalización de los hidrocarburos, la Asamblea Constituyente y la presencia indígena dentro del Gobierno”, apuntó.

Alejandro Nató, representante en Bolivia del Centro Carter, sostuvo que la confrontación política no debía ser considerada signo de inestabilidad sino de “madurez política” porque se enmarcaba en “una democracia viva, una negociación participativa notable”.

*Constitución Vs. Autonomías*

El cambio constitucional, adoptado por una asamblea dominada por el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) en ausencia voluntaria de gran parte de la oposición, resultó ser el suceso que más calentó la situación política del país.

Morales presentó el nuevo texto fundamental el pasado 15 de diciembre en una gran concentración en La Paz, el mismo día que los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, declaraban en franco desafío sus respectivas autonomías.

Los prefectos rebeldes, a los que se sumó el del distrito central de Cochabamba, declararon que no reconocían “vigencia legal alguna” a la nueva Constitución, que para entrar en vigencia debe pasar todavía por dos referendos.

Y, pese al rechazo gubernamental, pusieron en marcha procesos de aprobación de estatutos de autonomía no reconocidos por la actual carta magna.

La confrontación llegó a su punto más alto a fines del 2007, cuando Morales planteó que tanto él como los nueve prefectos se sometan a referendos revocatorios simultáneos, propuesta sobre la que la oposición todavía guarda silencio.

“Si el pueblo dice se va Evo, no tengo ningún problema, soy el más demócrata. El pueblo dirá quiénes se van y quiénes se quedan para garantizar este proceso de cambio”, dijo entonces.

De acuerdo con Ríos, de la fundación Unir, junto a los que llamó aciertos estratégicos, considera que Morales ha cometido desaciertos tácticos: “Uno ha sido ponerse en contra de las autonomías, de tal manera que se ha dado un proceso de gran brecha y polarización que genera inestabilidad”.

Nató, del Centro Carter, opinó que “tanto las fragmentaciones étnicas y geográficas como las sociales están todas puestas arriba de la mesa, no se han podido dirimir en todas las etapas históricas (…) La realidad es que es imposible que acontezca todo esto en Bolivia sin turbulencias políticas”.

A principios de enero, el Gobierno y los prefectos abrieron un diálogo que todavía no da resultados pero se mantiene, a decir de ambas partes, como la última posibilidad de resolver las disputas en forma pacífica.

En discusión están no sólo el cambio constitucional y las autonomías sino también el pago de una renta universal para ancianos, que Morales decidió hacer a partir de este año con recursos procedentes en parte de la participación de las regiones en un impuesto petrolero.

Según Nató, “las turbulencias son propias de un país que está viviendo un proceso histórico puntual, que es empezar a verse en el espejo, empezar a discutir esos temas que en la historia no se han tocado”.

_Con información de Reuters_

Fuente: Redacción / El Economista.com.mx
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